Nuestra Historia

Una historia de Esfuerzo, Sacrificio y Dedicación.

En Mayo de 1950, escapando de los efectos de la segunda guerra, salía de su Portugal natal y llegaba el 8 de Junio de ese mismo año a la Argentina, Manuel Cipriano de Sousa, un joven de apenas 19 años. Venía con la esperanza de encontrar trabajo y progreso en las lejanas tierras de América del Sur. Después de viajar en barco por más de 15 días, llamado al país por sus hermanos, que ya estaban en Buenos Aires, arribo a bordo del barco “Entre Ríos”, para instalarse en Don Torcuato, donde trabajo como peón en una quinta de flores.

Diez años después en 1960 y como muchos otros inmigrantes lograba juntar el dinero para tener su propia quinta, un terreno de 7200mts, ubicado en la calle Achiras de El Talar. Ni bien tomara la posesión del mismo construiría una pequeña casa en el mismo terreno. Cuando cumplió los 30 años decidió viajar a Portugal a ver a su familia y de ser posible casarse. En agosto de 1960 se casaba con Vicencia una chica que había conocido en su adolescencia en su pueblo natal. Volvió a la Argentina y 8 meses después lo acompaño su esposa. Ambos continuaron trabajando en el cultivo de flores y apostando a la familia con el anhelo de progresar y darles una vida mejor que la propia a sus hijos (Teresa,Carlos y Luis).

Trabajaban de Sol a Sol, sin descanso sin otro objetivo más que progresar y sustentar a sus hijos. En 1970 compran un terreno sobre la ruta 197, entre calles Francia y Monteagudo, con el sueño de algún día poder tener un negocio propio. Continuaron con las flores hasta 1976. En aquel año la floricultura se encontraba muy desmejorada, además la tierra ya no producía y lo que sacaban de su trabajo casi no les alcanzaba ni siquiera para pagar los gastos de la siembra, motivo por el cual Manuel junto a su familia se ven obligados a abandonar los cultivos y comenzar a trabajar en un bar de uno de sus hermanos que necesitaba personal para atenderlo. En 1977 con un préstamo de uno de sus hermanos y unos pocos ahorros con los que contaba la familia logran hacer una primera loza con un local de 200mts.

Para fines de 1980 el local estaba terminado, pero no tenían los fondos para poder empezar con su propio negocio, debían seguir trabando por lo menos unos 6 años más para poder armarlo. A fines de 1982 el hermano de Manuel le informa que debía dejar el bar porque ya no era redituable para los dos, Manuel y su familia se ven obligados a empezar a trabajar en su local con lo que tenían. Fue así que en la parte izquierda del mismo instalaron un kiosco, que durante más de dos años permanecía abierto casi las 24hs, todos los días. En 1984 logran anexar el almacén, la carnicería y la verdulería. En 1985 adoptan la forma de autoservicio cuyo nombre era Santa Teresita. El horario de trabajo era de más de 18hs corridas de lunes a lunes. En 1988 inician la ampliación del local, llevándolo a las dimensiones actuales. En diciembre 1990 se inaugura el local ampliado que estaba recientemente terminado. En 1994 Manuel se retira de la actividad y entrega el local a sus hijos.

Desde entonces sus hijos continuamos trabajando para mejorar, tratando de imitar el ejemplo de nuestros padres, de constancia,esfuerzo y sacrificio.

Es por esto que tratamos de incorporar nuevas tecnologías y nuevas ideas a nuestro local día tras día apostando a la calidad y al servicio, convirtiéndolo en uno de los más modernos de El Talar.

Nuestros padres nos enseñaron el valor del trabajo, del esfuerzo y del sacrificio, y la importancia de la constancia y la dedicación como único camino para el progreso.

Las palabras de nuestro padre son nuestra guía “Nada se obtiene de la nada…sin esfuerzo y sacrificio poco vale todo” “Lo más importante en cualquier negocio…es el cliente, trabajen para satisfacerlo”

Las palabras de nuestra madre nuestro sostén: “Sean personas de bien, es lo más valioso que podrán tener en sus vidas”

Para ellos es nuestro más profundo agradecimiento.